La tomografia computada (TC) es la mayor fuente de radiación médica a la población en la actualidad.
Su uso se ha multiplicado por x2 cada cinco años: se hacen ahora 4 veces más TC que en 1990.
En 1990 la radiación médica igualaba la radiación natural, que recibimos de la tierra y el espacio.
En la actualidad estamos triplicando esa cifra. De forma aproximada una sola TC supone la radiación de 200 a 500 radiografías.
Con técnicas de reducción de dosis puede quedar entre 20 y 100 radiografías. La variación es muy grande dependiendo de los parámetros requeridos en cada tipo de TC, la región y del número de 'pasada' o 'cortes' que se requiera adquirir.
La dosis en TC se puede reducir con una estrategia muy simple:
- No hacer la prueba: solo las imprescindibles
- No hacer la prueba con TC: Usar ecografia (ultrasonidos) o resonancia magnética (radiación electromagnética no ionizante).
- No hacer más pasadas que las imprescidibles, o simple, o arterial o venoso
- Reducir la superficie/volumen irradiado al mínimo imprescidible
- Reducir los parametros para emitir menos radiación por segundo (kVp y mAs bajos)
- Usar medios de protección: delantales plomados
- Usar modulación de radiación automática
- Reducir el número de cortes o espaciar los cortes